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Querida Yo de 18 años

A medida que crecemos vamos aprendiendo cosas nuevas gracias a las enseñanzas que nos deja la experiencia. A mis 24 años puedo decir que sé ciertas cosas que habría deseado saber cuando era más joven, concretamente cuando entré en la universidad. Ay, esos años de novata... Cuando escuchas cosas como "estás a punto de vivir los mejores y más cortos 4 años de tu vida, ¡aprovéchalos bien!" y tienes una sensación en el estómago de que vas a comerte el mundo.

Lo que pasa es que a los 18 años nadie tiene la sensación de que cuatro años vayan a pasar lento. De hecho, cada vez que escuchaba esa frase, siempre pensaba que estaban exagerando, como por decir algo y quedar bien. Pero tenían razón. Esos 4 años marcan nuestras vidas. No solo estamos plantando las semillas de nuestra carrera profesional, sino que creamos amistades que durarán muchos años y nos embarcamos en aventuras que se convertirán en anécdotas para futuras reuniones sociales.

Los cuatro años que dura la universidad son francamente vitales para nuestras vidas, aunque apenas seamos conscientes de ello. Lo que pasa es que no aprovechamos bien ese tiempo. Algunos por quedarse demasiado tiempo en casa, otros por no pisarla en absoluto, unos por centrarse demasiado en las calificaciones, otros por conocer a los profesores el día del examen... En definitiva, todos tenemos algo de lo que arrepentirnos.

Me han pedido que escriba una carta a esa joven Paula de 18 años que entraba en la universidad nerviosa y sin saber absolutamente nada de la vida. No puedo afirmar que ahora sepa mucho de la vida (errr nope), pero definitivamente sí que hay algún que otro consejo que me daría a mi Yo del pasado para sacar el máximo partido a la vida universitaria.