Una de mis grandes pasiones siempre ha sido la hÃpica. Desde pequeña, mi padre me llevaba a montar a caballo y me enseñaba. Por desgracia, un dÃa tuvimos que dejar de hacerlo y pasé años sin subirme a un caballo. Afortunadamente, he tenido la oportunidad de hacerlo de nuevo. El padre de mi novio tiene una pequeña finca con caballos y otros animalillos. Ellos los cuidan, les doman, los montan... Todo muy familiar y acogedor.
Su padre nos habÃa invitado muchas veces, pero lo de madrugar los fines de semana tras varios dÃas de clases no iba con nosotros. Ahora, durante las vacaciones, no tenemos nada que nos impida madrugar algún que otro dÃa, asà pues el domingo pasado nos fuimos para allá.
Y pensé, ¿Por qué no aprovechar para hablar sobre el mundo equino en el blog? Hoy os daré unas claves para quienes estéis pensando en pasar un dÃa en compañÃa de estos fantásticos animales.
Os presento a Triana. Una mujer con mucho carácter.
Este caballo es Rayo. Es tan alto que me tengo que subir a un banco para montar.