Evidentemente, esto no tiene nada que ver con la revista Vogue ni pretendo dar a entender que estas fotos recuerdan ni remotamente a ese típico número tan famoso de este mes. No. El título simplemente me hace gracia porque, para mí, al llegar septiembre TODO son problemas. Textilmente hablando, si es que esto se puede decir así.
¿Por qué?, os preguntaréis, pues nada tiene que ver con la vuelta a la rutina. Más bien con el clima. Septiembre es ese mes en el que uno no sabe qué ponerse. Cuando salgo de casa por la mañana, hace frío. Dos horas más tarde ya hace un calor que me sudan hasta las cejas. Por la tarde-noche, tres cuartos de lo mismo.
¿Es verano? Estrictamente sí, pero no hace para vestir de verano. ¿Es otoño? Todavía no y tampoco hace para vestir de otoño. ¡¿Qué narices me pongo?! Si es que si coges la chaqueta, cargas con ella todo el día para nada. Si no la coges, tienes frío. Y así con todo.
Por eso hoy os traigo un outfit super sencillo pero estiloso que es perfecto para estos días porque cubre y a la vez refresca. No sé, ya me entendéis. Se forma con cuatro prendas y es LA CLAVE para sobrevivir a septiembre.

