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Nuestro último día en Disneyland Paris

 



Tras todos los errores aprendidos de los dos día anteriores en Disneyland Paris, nuestro tercer y último día en el reino de la magia fue absolutamente maravilloso. Agridulce, debido a que le teníamos que decir adiós a ese lugar en el que habíamos sido tan felices, pero fantástico en todos los sentidos. 


Os advierto que las fotos de este día me encantan, así que va a haber más de las que suelo compartir. ¡Es que es todo tan bonito que me es imposible dejar nada fuera!









Este día madrugamos más que los anteriores. Queríamos entrar corriendo y aprovechar para hacer fotos con el castillo con menos gente. Recordad que he mencionado que en Disney hay muchísima gente y esas fotos vacías son prácticamente imposibles de hacer. Esta vez íbamos a tiro fijo, así que tuvimos Fantasyland para nosotros durante unos preciosos minutos.


Aprovechamos estos momentos para ver cada detalle, recorrer cada rincón encantado, hacer mil fotos y montarnos en las atracciones que nos faltaban de esa zona. Comenzamos con el carrusel y fue precioso. 










Desde que pusimos un pie en el parque, Mr. Preppy se quedó embelesado con el barquito de Frontierland, el Mary Brown. Como ya conté, todo el territorio inspirado en el antiguo oeste americano tiene su propia historia. Es una historia que hila cada uno de los personajes que se mencionan sutilmente y todos los lugares que alberga (la mina, la mansión, los restaurantes...). No hay nada en el parque que te cuente la historia como tal, por lo que recomiendo buscarla por curiosidad en artículos de Internet.


El Mary Brown forma parte de la historia de Thunder Mesa, el nombre del pueblo recreado en Frontierland. Además de ser precioso y estar repleto de detalles históricos decorativos, es un paseo tranquilo por el lago que rodea la montaña de la mina. Sale cada 20 minutos y el aforo es amplio, así que no es tanta espera como parece. En su recorrido se pueden ver pequeños rincones escondidos como campamentos indios o cabañas destartaladas.








De esta zona pasamos directamente a Main Street USA porque teníamos dos cosas clave pendientes de hacer por allí: ver a Mary Poppins y montar en el tren que rodea todo el parque. Primero teníamos una cita con Mary Poppins en el templete de la plaza central. Supongo que ya os hablé en este post que la película de la infancia de Mr. Preppy es Mary Poppins, así que no podíamos irnos sin que la viera.


¡Fue muy divertido! Le grabé mientras le declaraba su amor a Mary y las caras de Bert eran lo más gracioso del mundo. La espera mereció la pena totalmente.


Y de ahí nos dirigimos directamente al tren, cuya estación de Main Street USA está justo al lado. Tuvimos que esperar, pero la espera se hizo amena porque justo en ese momento fue el desfile especial por el 30 aniversario. El que vimos el primer día nada más llegar al parque. 


El viaje en tren fue entretenido y tranquilo. Solo había dos estaciones abiertas (esa y la de Frontierland) a pesar de que hay una estación por zona. Como en el barco, el tren ofrece un recorrido que no se puede ver a pie, por lo que descubres lugares escondidos. Grabé un vídeo en time lapse del recorrido y lo publicaré en IG. Nosotros dimos una vuelta completa, pero te puedes bajar antes.








Nada más bajar del tren nos adentramos un poquito más en la zona de Main Street USA, que había sido nuestra gran olvidada y tiene unos detalles increíbles. ¡Hasta tiene una barbería funcional! Me tomé un beignet del aniversario (¡qué ganas de dulce tenía!) y volvimos lo andado hasta Frontierland, donde decidimos comer en el Cowboy Cookout Barbecue, un sitio de carnes a la barbacoa.


Justo al lado estaba la inmensa cola para el espectáculo del Rey León y nos metimos de lleno. Ya os conté cómo funciona el tema de los espectáculos en el anterior post. Tengo que decir que no hemos visto el musical, pero es que este era espectacular y creo que es muuuuy parecido. Más corto, evidentemente, pero con todas las canciones, acrobacias, animales interactuando con el público... ¡Impresionante! Es que solo por estas cosas ya merece la pena la entrada, os lo digo completamente en serio.







Afortunadamente, el espectáculo acabó a tiempo para que pudiéramos ir a coger un buen sitio para el desfile de las 17.30, Disney Stars on Parade. Este es el desfile clásico, en el que aparecen -casi- todos los personajes y diferentes carrozas. Me encantó. ¿Y sabéis qué? ¡Que Mary Poppins y Bert nos reconocieron y nos saludaron! (sí, ya sé que son actores, dejadme en paz).







Mientras los demás seguían viendo el desfile, nosotros corrimos de nuevo a Fantasyland para dar vueltas en las míticas tacitas de té y volar a lomos de Dumbo. Ese día volvimos a montar también varias veces en Piratas del Caribe, el laberinto de Alicia y Phantom Manor. Solo fuimos a aquellas que tenían poca cola (bendita app).


Y aquí hicimos EL DESCUBRIMIENTO. Veréis, Disneyland cansa, y mucho. Y además hacía muchísimo calor porque había ola de calor mundial. Y, por si fuera poco, yo ya casi no tenía batería porque me pasaba el día haciendo fotos y vídeos. Pues para todo esto hay una sala maravillosa en el arcade de Discoveryland.


Se trata de una salita acolchada con moqueta con múltiples enchufes en el suelo y un techo estrellado. Allí nos encontramos a la gente tumbada al fresquito, echando su siesta y cargando sus móviles. También tienen torres para adquirir baterías externas. En ese mismo edificio hay un escenario donde ponen dibujos y, además es restaurante. Nuestro error fue conocer esto demasiado tarde.








Tras ese merecido descanso y haber recargado un poco las pilas (todas ellas), seguimos paseando por el parque. Fue en este momento en el que desarrollamos todos los conocimientos aprendidos con el fin de que no nos volviese a pasar lo mismo que en el primer día: no ver bien el espectáculo nocturno. Además, este día tenía un aliciente, y es que era 14 de julio, día nacional de Francia, y tenían preparado un espectáculo pirotécnico extra al finalizar.


Lo que hicimos (y recomiendo altamente) fue ir a coger la cena para llevar entre una y dos horas antes del comienzo del show. Nosotros cogimos unas hamburguesas en el Café Hyperion y nos fuimos a sentar en la placita frente al castillo. Tuvimos que esperar hora y media aprox. pero mereció la pena absolutamente. Tuvimos la inmensa suerte de que todos los de aquella zona permanecieron sentados y pudimos por fin ver el espectáculo nocturno en todo su esplendor.


Esto puede sonar muy infantil, pero me emocioné. Fue un momento tan bonito y feliz... 


Al finalizar hicieron el espectáculo extra del 14 de julio con pirotecnia y con canciones de películas Disney ambientadas en Francia (La bella y la bestia, Ratatouille, El jorobado de Notre Dame y Los aristogatos). ¡Muy bonito!







Y así fue cómo nos despedimos de una de nuestras mejores experiencias. Salimos del parque con cierta tristeza aunque con la inmensa suerte de haber podido vivir esos tres días tan maravillosos. Antes de salir paramos a coger un recuerdo de Sven porque no podía irme de allí sin un peluche original de Disney.


¿Repetiremos? ¡Por supuesto que sí! Estamos deseando conocer el parque con la decoración otoñal y navideña. También tenemos ganas de dar el salto a Disneyland Los Angeles y Disneyworld. 



Mi outfit


Para este último día había reservado un nap dress clásico en color blanco de Nakd (¡rebajado!). Los días anteriores había optado por shorts para mayor comodidad a la hora de montarme en todas las atracciones posibles, pero este día iba a ser mucho más tranquilo. Aun así nos montamos en varias cosas y no fue un problema para nada. Podéis visitar Disneyland en vestido perfectamente.


Me apetecía tener fotos más bonitas de recuerdo, con un look más fino y princesil. Simplemente me lo puse con unas manoletinas marrones porque me resultan muy cómodas para caminar largas horas y tampoco iba a necesitar un calzado cerrado que no se fuera a salir. Fue un acierto.







Fotos: Manuel Laya / Luxmantica Photos



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