Con la tecnología de Blogger.
Mostrando entradas con la etiqueta Esquí. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Esquí. Mostrar todas las entradas

Obs-esqui-onada

Pues eso, que estoy obs-esqui-onada. Y ya bastante tengo con lo mío, así que, por favor, no me matéis por la invención de este horrendo nuevo término. No hay otra forma mejor de decirlo: estoy obsesionada con las prendas que tienen motivos de esquí.

Recientemente, he encontrado en Vinted un jersey de H&M con un dibujo de un esquiador y, bueno... Ya sabéis que a Mr.Preppy y a mí nos encanta la nieve y tenemos planeado hacer una escapadita (si el mundo nos lo permite), así que no puedo evitarlo. Sí, lo digo y no me escondo: quiero ese jersey y lo tendré, y si me voy a la nieve lo llevaré con orgullo.

La consecuencia, claro está, es que ahora quiero todo lo que tenga esquiadores. No he podido evitar hacer una selección de prendas de estas características para que vosotros también piquéis. He encontrado jerséis, camisetas, pijamas, calcetines... ¡Y todo me encanta!

Y no me pidáis mucho más, que sigo de exámenes y este es mi top bloguero ahora mismo.


Adventures in skiing



Cuando iba al instituto, mis amigas y yo nos apuntamos a un viaje de esquí a Andorra que organizaron los profesores de Educación Física. Reconozco que no iba nada convencida. Me compré el equipo complejo (un mono rosa cuquísimo) y allá que fuimos. Al principio, todo fue bien, hasta que empecé a aburrirme y agobiarme. Resultó que una semana esquiando de 9.00 a 17.00 todos los días no era lo más divertido para un grupo de casi adolescentes que apenas controlaban sus movimientos.

Fue muy tedioso estar tantas horas en la estación en la misma pista verde. Subiendo por la cinta y bajando por la rampa una y otra y otra vez. El esquí me llamó la atención, pero no creí que fuera para mí.

Sin embargo, la nieve me encanta desde siempre y veía que mucha gente se sumaba a las vacaciones de invierno, por lo que se me quedó una espinita clavada y siempre quise darle otra oportunidad. Así fue como convencí a Manu (bueno, tampoco hizo falta convencerle demasiado...) para irnos a los Pirineos a ponernos los esquís. Me alegro de haberlo hecho, porque he descubierto que me encanta este deporte.