Ya se va acercando el día y yo, finalmente, puedo decir que he hecho todo lo que pretendía para San Valentín. Una de las cosas más divertidas de este día es hacer una manualidad para regalársela a alguien especial. Tengo que admitir que a mí me salen muy mal, pero, al menos, nos echamos unas risas.
Eso es lo que, precisamente, os traigo hoy. Pero no solo una, sino DOS: una clásica tarjeta y una pequeña cajita para regalar bombones en su interior. El año pasado hice una paleta de corazón bastante cuca. Todo lo que hago para el blog es siempre muy facilito y rápido de hacer, así que no os preocupéis. ¿Queréis aprender?