Ya estamos en enero... Madre mÃa. Es raro pensarlo, ¿Verdad?
Comenzamos el año después de haber sobrevivido a la Nochevieja. No sé si lo habÃa mencionado pero odio la Nochevieja. Es como si existiera un algo que te dice al oÃdo que es absolutamente obligatorio salir hasta el amanecer, te apetezca o no. Podrás salir todos los dÃas, pero esta noche es, sin duda, la peor. Sin embargo, ya sabéis, es año nuevo... Hay que empezar bien... Y, si no salimos, como que no estamos disfrutando de la vida. Asà que salimos. Y, ya que salimos, pues con el mejor vestido posible.
Ahora es tiempo de focalizarse en los propósitos de año nuevo. Esos famosos propósitos que tienen fama de no cumplirse, pero que no es del todo cierto. Lo que pasa es que la mayorÃa de las veces nos proponemos cosas que, en realidad, no queremos hacer, como algo muy lejano. Y lo que hay que hacer es proponerse cosas cercanas, que sabes que vas a intentar cumplir porque verdaderamente las deseas. O cosas pequeñas y concretas que dejan atrás esos universalismos de adelgazar y dejar de fumar.
¿Queréis saber cuales son los mÃos?
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