Aunque el tiempo nos confunda, ya estamos en otoño y sabéis lo que significa eso: la hora del cambio de armario. El cambio de armario es un ritual que realizamos dos veces al año, en otoño y en primavera, para ser más eficientes en el control del espacio y de las prendas que tenemos. La razón aquí: es absurdo gastar espacio en vestidos fresquitos cuando jamás te los vas a poner a cero grados.
Lo que para unos es un gran momento que hay que celebrar (🙋), para otros es un nido de ansiedad y cosas malas que no saben por dónde coger. Ahora que estamos en la época perfecta para comenzar a planificarlo (para hacerlo igual tendremos que esperar a que no haga 25 grados ahí fuera...), mi intención es ayudar a aquellos que lo llevan un poco regular para que sea un trabajo rápido, eficiente y no tan doloroso.









