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Cómo hacer bien la maleta

El verano es la estación de los viajes por excelencia. Disponemos de más tiempo para visitar destinos desconocidos, recorrer kilómetros para juntarnos con esas personas que viven lejos, volver a casa si vivimos en otra ciudad... En definitiva, disfrutar de las vacaciones viajando. Y todo eso no se resume en otra cosa que: maletas.

Maletas para arriba, maletas para abajo. Maleta grande. Equipaje de mano. Bolsas de fin de semana. ¡Horror! No sé vosotros, pero yo odio hacer las maletas. Cada poco estoy viajando, pues es lo que tiene tener familia esparcida por toda la geografía española, y no soporto la idea de pasarme horas comiéndome la cabeza con qué llevar, cuántos días, si repetiré conjunto, si todo tiene que combinar, qué tiempo hará... Conclusión: dolor de cabeza.

Lo único bueno de viajar tanto es que aprendes a hacer bien una maleta. Soy una persona que ama la organización, y siempre me obligo a mí misma a cumplir ciertos objetivos: llevar x maletas, tardar x tiempo, tener el equipaje en la puerta a x hora... Y como fiel amante de la organización (A veces exagerada) sigo un riguroso plan maletil que repito siempre que me toca en rigoroso orden.

Hoy, aprovechando la época maletera, os enseño mi método. Si lo hacéis bien, no deberíais tardar más de dos horas.







1- Hacer una lista con todo lo que hay que meter.


Una buena lista siempre es la mejor aliada. Todo lo que está escrito no se olvida. ¡Y el orden importe!


2- Preparar la ropa.


El primer paso consiste en elegir la ropa que se quiere llevar (¡Sin meterla aún en la maleta!), en función de la cantidad de días de estancia, el tiempo, las actividades que se ven a hacer... Lo mejor es ser pragmático aunque sea difícil. Saber decir "no lo voy a necesitar" ante una prenda de vuestras favoritas. Sed honestos con vosotros mismos. Un consejo: extender la ropa sobre la cama, por secciones (camisetas, vestidos, pantalones...).


2- Elegir el pijama.


No sería la primera vez que os lo ovidáis, y lo sabéis. Y sin pijama... no vamos a ningún sitio.


3- Elegir la ropa interior.


Si hay algo que nos provoca un infarto al descubrir que se nos ha olvidado en casa es la ropa interior. Tened presente qué tipo de ropa habéis elegido para no tener conflictos de colores y formas. Un consejo: Si vais a estar 7 días, llevad 8; nunca sabéis cuando os puede fallar.


4- Turno de los accesorios.


Ahora que ya tenemos la ropa le toca el turno a los accesorios. Llevad solamente aquellos que vayáis a combinar seguro, sobre todo porque siempre solemos comprar más allá donde vamos. Quiero decir, por mucho que os gusten esos cinco collares nuevos, solo dos de ellos combinan con la ropa que habéis elegido, así que haced el esfuerzo de dejadlos atrás. Lo mismo pasa con otras cosas, si no te lo pones de normal no te lo vas a poner en vacaciones.


5- El calzado.


A la hora de incorporar el calzado, es decir, después de que ya tenemos todos los outfits claros, es mejor decantarse por aquellos más versátiles. Las sandalias que aún solo sabes combinar con un look no son la mejor opción. Esto es porque hay que pensar que es lo que más ocupa dentro de la maleta. Cuanto menos llevemos, mejor.


6- Momento de la bolsa de aseo.



Ya tenemos la base de la maleta y lo más complicado hecho, así que es hora de reclutar los útiles del baño: maquillaje, cepillo de dientes, peines, cremas hidratantes... Es muy fácil de realizar, ya que es muy instintivo. El truco consiste en elegir una bolsa de aseo lo suficientemente grande como para que entre todo.


7- Zona entretenimiento.



Puede que lo vayamos a pasar genial o puede que no. Puede que nuestro viaje esté calculado al milímetro para no parar o puede que el único plan sea hotel y playa. En cualquier caso debemos ir preparados para matar los ratos libres, que pueden ir desde estar solo toda una tarde en casa de la abuela hasta una mañana tomando el sol en la terraza. Los mejores aliados son un buen libro, revistas, la videoconsola, alguna peli...


8- No olvidar la electrónica.



Que si el móvil, el iPod, la tablet, el portátil, la cámara... ¡Y los cargadores! Esto sí que (y rezad) no se nos puede olvidar, o morimos.


9- ¿Necesitáis medicinas?

Es hora de coger las necesarias. Puede ser un inofensivo Espidifen para evitar dolores de cabeza, o la necesaria si se padece alguna enfermedad (A mí, por ejemplo, no se me puede olvidar la medicina de la anemia).


10- Dejar fuera ropa para el viaje.

Es el momento de pensar en el viaje en sí. Elegir la ropa para la maleta está bien, pero no olvidéis que ese día también os vestís, y lo que os pongáis es algo menos para meter. Aprovechad para vestiros con lo más voluminoso.


11- Hora de empacar.

Hasta ahora hemos dejado todo sobre la cama en cómodas secciones listas para meter. Bien pues ya está todo y es el momento. Un consejo: no cerréis la maleta hasta el instante de salir, así evitaréis bailes innecesarios de abre-cierra-que-se-me-ha-olvidado.


12- Enseres personales.

Todo el equipaje está listo, preparado y aguardando el momento de cierre. Solo falta preparar el bolso personal en el que irá toda la documentación personal, la cartera, las llaves... Todo.


*Especial verano: Bolsa de playa/piscina.

El proceso anterior está pensado en general, para todas las épocas, pero hay algo que hay que añadir cuando se trata de la época estival: la bolsa de playa/piscina. Yo siempre aconsejo llevarla aparte, ya que la toalla es algo que abulta mucho en la maleta. Claro que, para viajes en avión, es un engorro.




Espero que os haya servido para algo útil. Para compras de los items de los sets vistar mi polyvore.

Y vosotros, ¿Tenéis algún truco de organización a la hora de hacer el equipaje?

1 comentario

  1. Dejar la planificación de tus vacaciones o luna de miel en manos de profesionales garantiza experiencias inolvidables. Con su conocimiento y destrezas, se encargan de los detalles, permitiéndote disfrutar al máximo.

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