Qué triste... Cuando Montse y yo salimos a caminar por el paseo fluvial e hicimos estas fotos, hacÃa tanto calor... SentÃa que me sobraba todo. Y hoy ha vuelto el frÃo. Después de que se termina el veranillo de San MartÃn comienza la etapa de enfundarse en abrigos y bufandas. En menos de lo que pensemos estaremos en invierno.
Lo cierto es que aquel dÃa lo disfruté muchÃsimo. ¡HacÃa tan bueno...! Era genial porque podÃa sentir el calor y disfrutar del otoño en todo su esplendor al mismo tiempo. El paseo estaba precioso. HabÃa mantos de hojas de todos los colores por tooodas partes. Mágico.