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Kill them with kindness



Si tuviera un life motto sería este. Me gusta mucho vivir bajo este lema porque creo que es de los más acertados. El significado es simple y más de uno se sentirá identificado, o, si no, podrá fácilmente comenzar a ponerlo en práctica y hacer de su vida un lugar más agradable no apto para personas tóxicas.

Siempre va a haber alguien, generalmente más de uno, con quien no conectemos. Es inevitable. No todos pueden sentir simpatía hacia nosotros y en ocasiones esa no simpatía se torna en mala intención. Desde gestos apáticos, mala educación hasta agresividad. Pueden tener o no razones, es lo de menos, la cuestión es que esa clase de personas dirigen toda su negatividad hacia nosotros.

Buscan que entremos en su juego, que contestemos, que nos mostremos bordes, enfadados o, simplemente, molestos. Pero eso es lo peor que podemos hacer. Responder a una conducta agresiva con más agresividad no va a traer nuestro bienestar, aunque sea nuestra primera reacción. Pues si nosotros respondemos de esta manera estamos correspondiendo tal y como ellos desean. Es natural, si buscamos un enfrentamiento con alguien lo que queremos es que se enfrente a nosotros de igual manera.

Hola, ¿cómo te llamas?



No todas las grandes historias empiezan con un "hola", pero sí muchas de nuestras grandes amistades. A partir de los 20 años el número de amigos comienza a descender inevitablemente. No es que perdamos los amigos de toda la vida, pero vamos distanciándonos de aquellos que solo eran conocidos o compañeros de fiesta y cafés para centrarnos en nuestra propia vida y en la de aquellos que verdaderamente queremos conservar a nuestro lado.

Trabajos y responsabilidades, como decía una bloguera no hace mucho. Pero quizá yo no diría eso. sí, hay trabajos, prácticas, estudios, oposiciones, mudanzas, vueltas a casa en otros lugares, largos viajes de experiencias... En resumen, todo cambia. Pero a veces no es solo eso. Yo creo que la verdadera razón es que cambiamos nosotros y nuestra forma de ver el mundo y relacionarnos.

Antes, cuando nuestros amigos eran nuestros compañeros de clase, todo era más simple. Aún recuerdo como si fuera ayer cuando conocí a Gloria hace 9 años. Gloria, una de mis mejores amigas, y yo coincidimos en 3º de ESO. Yo me acerqué a ella un día y... Vale, no me acuerdo de qué le dije, pero sería algo parecido a "hola, ¿cómo te llamas?". Ahí empezó una larga amistad que hoy está separada por un mar y unos cuantos kilómetros. No, no estoy triste, estoy contenta. Pero echo de menos esa simpleza en la que un "¿quieres sentarte conmigo?" era el comienzo de algo para el recuerdo.

Vive la vida que has imaginado

Vivimos en un mundo en el que existen demasiados “Debería hacer…”. Pero no hablo de los propósitos de Año Nuevo ni nada de eso. Hablo de lo que está considerado como el deber. Graduarse en el instituto e, inmediatamente, hacer una carrera. Como si eso fuera una meta o la única vía hacia el éxito. Y, cuando tenemos dicha carrera, hacer unas prácticas y encontrar un puesto de trabajo digno. Te guste o no.

Pero, ¿por qué? Cuando hay una persona que se rebela contra todo esto y dice “No me apetece” todos se le echan encima como leones. “¡Deberías hacerlo!”. Como si solo existiera un camino para todos. Como si todo el que estudia derecho tuviera que trabajar en el mismo bufete durante 50 años. Como si todo estudiante de periodismo tuviera que trabajar en El País. Como si todo el que tiene filología tuviera que ser profesor. ¿Y si no quiere? ¿Y si después de terminar la carrera se ha dado cuenta de que lo que ama es cocinar? “¡Pero no puede, porque tiraría su carrera a la basura!”

¿Y qué? La vida es cambio. Es descubrimiento. Es salirte del camino establecido para abrirte paso entre la hierba por la que nadie ha pisado antes. Yo no sé vosotros, pero aún estoy experimentando la vida. Será que no leí bien el manual de instrucciones, pero yo me he dado cuenta de que solo me siento cómoda realizando aquello que va bien para mí según yo, aunque el resto del mundo no lo vea así. Quiero llegar a la vida que me he imaginado, no a la que todos creen que debo llegar.




Los días activos son días creativos

Si hay algo que he aprendido en mis cuatro años en la universidad, es que, cuantas más cosas tienes que hacer, más haces y con mejores resultados. Sin embargo, los días flojos en los que te pasas vagueando la mayor parte del tiempo, apenas te cunden para un par de cosas, aunque no tengas absolutamente nada que hacer. Y es que, cuando vemos que tenemos mucho tiempo por delante, nos relajamos, y demasiado. Cuando nuestro horario es más ajustado, siempre sabemos hacerlo cuadrar para que las horas se estiren como el chicle rosa.

Pero no solo eso. Está probado que un estilo de vida sano y activo nos beneficia en muchos sentidos de la vida. Uno de esos sentidos es la creatividad. Hace tiempo que tenía un bloqueo creativo y tengo que entregar una novela para un concurso, por lo que estaba un poco nerviosa. Había llegado un punto en que no sabía cómo resolver la situación. ¿Y sabéis lo que hice? ponerme las zapatillas de deporte y salir a andar unos kilómetros con música. La inspiración vino como una cascada sobre mí, no solo en lo que refería a la novela del concurso. Y ese día pude comprobar que...