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Hola, ¿cómo te llamas?



No todas las grandes historias empiezan con un "hola", pero sí muchas de nuestras grandes amistades. A partir de los 20 años el número de amigos comienza a descender inevitablemente. No es que perdamos los amigos de toda la vida, pero vamos distanciándonos de aquellos que solo eran conocidos o compañeros de fiesta y cafés para centrarnos en nuestra propia vida y en la de aquellos que verdaderamente queremos conservar a nuestro lado.

Trabajos y responsabilidades, como decía una bloguera no hace mucho. Pero quizá yo no diría eso. sí, hay trabajos, prácticas, estudios, oposiciones, mudanzas, vueltas a casa en otros lugares, largos viajes de experiencias... En resumen, todo cambia. Pero a veces no es solo eso. Yo creo que la verdadera razón es que cambiamos nosotros y nuestra forma de ver el mundo y relacionarnos.

Antes, cuando nuestros amigos eran nuestros compañeros de clase, todo era más simple. Aún recuerdo como si fuera ayer cuando conocí a Gloria hace 9 años. Gloria, una de mis mejores amigas, y yo coincidimos en 3º de ESO. Yo me acerqué a ella un día y... Vale, no me acuerdo de qué le dije, pero sería algo parecido a "hola, ¿cómo te llamas?". Ahí empezó una larga amistad que hoy está separada por un mar y unos cuantos kilómetros. No, no estoy triste, estoy contenta. Pero echo de menos esa simpleza en la que un "¿quieres sentarte conmigo?" era el comienzo de algo para el recuerdo.

Top 5 de la semana (¡Y página de Facebook!)

¡Primer top 5 del año!

Antes de empezar con el rollo de siempre tengo que anunciar que... ¡Breakfast with cupcakes están en Facebook! He tardado mucho en hacer la página, por varias ralladas internas, pero ya está aquí y está cargadita de información de los últimos posts, que ya sabéis que incluyen: Moda, recetas, reseñas, textos, música, outfits... ¡Y mucho, mucho más! Además, compartiré las mejores noticias y curiosidades de Facebook sobre el mundo del lifestyle. Así que ya sabéis, dadle un pequeño like para hacerme la chica más feliz del mundo (¡Y porque habrá sorpresita al llegar a los 100 likes!).

Se me hace muy raro que hace unos días todo era diversión y fiestas y cosas de Nochevieja... y ahora es todo tan normal, como si hubiera sido una semana cualquiera. Qué cosa más curiosa el tiempo...

Esta semana ha sido, cuanto menos, extraña. No porque me haya pasado nada, si no porque yo misma me he sentido así. Entre que la Nochevieja no es de mis cosas favoritas en esta vida, y que al contrario del resto del universo a mí me produce una especie de minidepresión... Luego está eso de que ya empiezan los trabajos y así a la tontería los últimos días de Navidad, que deberíamos estar festejando antes de que terminen en el olvido otro año más, los pasamos pensando en apuntes y campus virtuales. A veces me cuesta darme cuenta de que seguimos de vacaciones navideñas, y las recuerdo como muy lejanas...

Hoy en Salamanca ha salido el sol y tenemos un cielo tan azul que no parece enero, lo cual hace fácil soñar con que es primavera, y que van a volver los largos paseos, el senderismo, las excursiones al campo... Y el caso es que, en realidad, me muero de ganas de ir a la nieve. Ay, invierno, querido, si vas a ser invierno mejor haz frío y que nieve y cosas así, que me confundes.

Os dejo de cosas que digo sin pensar (De verdad, sin pensar, me pongo y no termino en nada) y vamos con mi top 5 de la primerita semana de este enero 2015.


1- Especial de navidad de PLL

Ya sabéis que me encanta Pretty Little Liars y que adoro la navidad. Pues imaginad si ambas cosas se unen. Sí, amigos, la serie cambió su habitual especial de Halloween por uno de Navidad, haciéndonos esperar el doble de tiempo por un capi después de su final de midseason de verano. Pero debo decir que la espera valió la pena totalmente. ¡Me encantó! (Era fácil que me encantara).

Fue todo muy idílico y muy winter wonderland, con vestidos alucinantes, una fiesta en color blanco, y no faltaron sus típicos homenajes cinematográficos, que fueron entre otros para La ventana indiscreta (Alfred Hitchcock) y Cuento de Navidad (Charles Dickens). Tampoco faltó su siempre genial BSO, compuesta por versiones de canciones navideñas, algunas de ellas incluidas en mi última playlist: My Christmas.



2- Love me harder, de Ariana Grande y The Weeknd

Una vez que te gusta Ariana Grande no puedes parar. Y ya si le añadimos la compañía de The weeknd, que le da ese toque más alternativo, se crea algo increiblemente genial que no puedo dejar de escuchar menos de mil veces al día. No creo que no lo hayáis escuchado nunca, pero por si acaso...




3- Canciones navideñas

Hoy Ariana Grande hace doblete en mi lista, y es que este año sacó un single de Navidad. Cada vez está más claro que quiere ser la nueva Mariah Carey, pues recordemos que ella sacó la famosa All I want for christmas is you. En este caso su canción se llama Santa tell me, y en ella le pide a Santa que, si existe, no le haga enamorarse más si esta vez no es de verdad y él no estará el próximo año en Navidad. La canción me ha encantando no, lo siguiente. Adoro el espíritu navideño del videoclip y me siento identificada con el mensaje.

Claro que la cosa no termina ahí. Porque una canción lleva a la otra, y termino escuchando sin parar Jingle bells rock, Have yourself a merry little christmas, Last christmas... y un largo etc de canciones propias de estas fiestas. Tengo un grave problema, ya lo sé.





4- El diccionario definitivo de los bolsos

Yo soy muy basiquita, la verdad, la mayoría de las veces no entiendo muchas palabras que se refieren a diferentes prendas de ropa, y muchas otras veces no diferencio unas cosas de otras que me parecen bastante iguales. Lo mío me costó entender a qué bolsos se les llamaba clutch y a cuales no (Y lo sigo haciendo mal igualmente). Por eso este artículo de S Moda me vino de perlas para entender todas las definiciones en cuanto a bolsos. Aunque sigo pensando que muchos de ellos son demasiado iguales para diferenciarlos... (No me matéis).




Me encanta leer textos. Yo antes los escribía, podéis leerlos en la pestaña de textos y en entradas antiguas. Siento cierta nostalgia por esa etapa de mi vida y por ello sigo leyendo muchos de otros blogs. Leo los que comparten en Facebook, sobre todo, y los que voy encontrando por la blogosfera. Este que os traigo es uno de The Idealist, que es una página que me encanta.

Trata sobre cómo uno no se da cuenta de la pérdida del amor hasta que no ha sucedido del todo. Y es verdad. Empezamos a querer a una persona sin saber muy bien cómo, y empezamos a compartir con ella nuestros días y todo lo que tenemos. Tiempo después, quizá años, nos damos cuenta de que hemos dejado de entusiasmarnos por cosas con esa persona, llegando incluso a apreciar más nuestros momentos sin ella. Y de esto solo nos damos cuenta cuando ya ha pasado. 

Un texto precioso y realista. Leedlo y espero que os guste tanto como a mí.



Hasta aquí mi top 5 de esta semana. ¿Qué tal la vuestra?

Be positive!



Cuando un viaje de seis horas se transforma en uno de doce. Cuando tras las ventanas del coche en dicho viaje solo se ven terrenos secos y el brillo de un sol infernal en la carrocería del coche de delante. Cuando te das cuenta de que has olvidado algo importante en un área de servicio que pasaste hacía hora y media y debes regresar. Cuando, por culpa de todo aquello, te tienes que resignar a disfrutar de un día menos de vacaciones.

Ay, las vacaciones... La época en la que descansamos de todo el estrés de nuestras vidas, del humo de las ciudades, de las personas que estamos obligados a aguantar... Es curioso como en muchas ocasiones el tiempo de respiro se convierte en el tiempo de estrés y lo único que te tranquiliza es visualizar el día de la vuelta a casa, que, de repente, se transforma en el mismísimo paraíso.

Crecer

Nunca me ha gustado la idea de crecer. Durante toda mi vida he deseado algún método para permanecer en la mejor edad posible. Primero pensaba que los quince eran lo mejor, hasta que llegaron los dieciséis y las ventajas de estar en bachillerato. Después desee tener para siempre esos fantásticos diecisiete, hasta que los dieciocho y sus fiestas me hipnotizaron. Me volvió a suceder con los diecinueve y la vida universitaria, y, evidentemente, con los veinte. Pero cada vez que deseaba no crecer, más me daba cuenta de que lo que no deseaba era volver a los que había creído mis mejores años.

Una vez, caminando junto a mi madre por el paseo marítimo de Las Arenas, le pregunté si ella no desearía volver a ser joven, a tener mi edad por aquel entonces. Su respuesta que sorprendió: un rotundo no. Me dijo que disfrutaba de las novedades de cada año y que, sobre todo, no deseaba volver a la adolescencia, la cual recordaba como una pesadilla llena de granos. Para mí, una adolescente en plena edad del pavo, me pareció una locura. Los adolescentes no teníamos preocupaciones más allá de los exámenes, el acné, los chicos de clase y los aparatos dentales. Podíamos perder la tarde jugando a la PS y no pasaba nada.


¿Normalidad? No, gracias.

¿Qué es la normalidad?

Se supone que ser normal es llevar una vida igual o parecida a lo que dicta la mayoría. Si todos van de rojo, lo normal sería vestir el rojo. Y si todos visten el azul, eres el raro que va de rojo. Es así, ¿No? Vale, pero entonces, ¿Que es lo que hace la mayoría? La mayoría va al colegio, pasa al instituto, elige una rama de bachillerato, se gradúa, elige una carrera, va a la universidad, se vuelve a graduar, hace unas prácticas, consigue un trabajo y se muda. Podemos cambiar universidad por grado o lo que sea, tampoco importa mucho eso mientras que te guíe a una vida laboral plena.

Y ya está. Esa es la vida fácil y normal, la que nuestros padres desean para nosotros. Estabilidad, una pareja, un perro lanudo y retirarse a la casa de un lago tras la jubilación tras la que te regalan un reloj de oro tus compañeros de la empresa en la que llevas trabajando los últimos veinte años de tu vida.