¡Ya estamos de vuelta! Sí, han pasado dos meses desde el último Descubrimientos de la semana porque decidí darme unas pequeñas vacaciones. Como habéis podido comprobar, he seguido publicando de forma habitual, pero me he dado los domingos free. Ya lo siento, porque sé que os encanta esta sección, pero creedme que lo necesitaba.
Esos días de descanso me han hecho volver con más fuerza y con muchos más descubrimientos que he ido guardando.
Os cuento que este verano no ha sido lo más divertido del mundo, pero sí he hecho cosas que me han encantado. De forma destacable, nos escapamos un fin de semana para conocer los campos de lavanda de Brihuega (¡Muy top!) y nos fuimos de vacaciones a Cádiz la última semana de agosto. Aparte de eso, la mayor parte del verano la he pasado trabajando (es lo que tiene hacerse adulto...) y actualizando mi cajón de maquillaje (¡ji!).
De hecho, creo que recordaré este verano como el verano del maquillaje. Nunca he ocultado que se me da FATAL el mundo beauty, así que aproveché mi tiempo libre - acompañada siempre de mi ventilador - en actualizar mis conocimientos de belleza con Ratolina and company y en comprar cositas. Especialmente paletas de sombras de ojos, que era mi asignatura pendiente.
Pero, eh, que el verano aún no ha acabado y todavía podemos escurrir un poquito más la diversión. Este viernes han comenzado las fiestas de Salamanca yhe planeado un finde a tope de actividades. Pero no me olvido de que el otoño - aka mi estación favorita - está por venir y tendré que ponerme las pilas para daros contenido fall related.
Paro de alargarme y os dejo ya con lo que os interesa, lo mejorcito de las últimas semanas.
Esta periodista lo intentó y nos lo cuenta todo en Cosmopolitan. Creo que ya no es ningún secreto para los fans de Sexo en Nueva York que la idílica vida de Carrie no era precisamente realista. Vamos, que ya en su época era imposible vivir en su apartamento, comprar todo lo que ella compraba y frecuentar sus sitios de ocio escribiendo una columna. Pero mucho menos hoy en día.
Para este personaje tan icónico de la ficción televisiva, era más importante comprarse la revista Vogue que cenar porque "le llenaba más". Bueno, pues esta periodista que ha intentado emular su estilo de vida no parece tan de acuerdo.









